domingo, 18 de diciembre de 2016

A veces llueve.




El ser humano necesita llover, dejar que él se precipite como sus lágrimas.

El desahogo en lamentos ayuda a seguir de pie.

Como personas, sufrimos por lo que nos daba alegría, por la pérdida de futuros momentos que jamás volverán a

formar parte de tu camino.

Ahora has tomado un desvío, y lamentas por la elección que te ha dado el tiempo, dios esférico de nuestro presente.

Toca afrontar la nueva oportunidad.

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