El ser humano necesita llover, dejar que él se precipite como sus lágrimas.
El desahogo en lamentos ayuda a seguir de pie.
Como personas, sufrimos por lo que nos daba alegría, por la pérdida de futuros momentos que jamás volverán a
formar parte de tu camino.
Ahora has tomado un desvío, y lamentas por la elección que te ha dado el tiempo, dios esférico de nuestro presente.
Toca afrontar la nueva oportunidad.
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