domingo, 18 de diciembre de 2016

Necesito.




Caminar de vuelta a casa,
volver,
volver y volver a volver.

Tambaleo,
doy tumbos,
sin saber donde caerme muerto.

¡AIRE!

¡AIRE!

Todo se nubla.

Todo, dueño de nuestros Tiempos.
Tiempo, asesino de momentos.
Memoria, que los salva en recuerdos.

Y sin embargo yo aquí sigo,
loco y a la vez cuerdo.

Envidio vuestra consciencia,
diferente de la mia
que me atormenta
día tras día.

Antes necesitaba:
-Enormes pedazos...
-Una gran cucharada...
-Y dos gotas...
para mi dulce pensamiento.

Ahora: no encuentro en mi nada,
nada que...
solo sé... que...

Necesito.

A veces llueve.




El ser humano necesita llover, dejar que él se precipite como sus lágrimas.

El desahogo en lamentos ayuda a seguir de pie.

Como personas, sufrimos por lo que nos daba alegría, por la pérdida de futuros momentos que jamás volverán a

formar parte de tu camino.

Ahora has tomado un desvío, y lamentas por la elección que te ha dado el tiempo, dios esférico de nuestro presente.

Toca afrontar la nueva oportunidad.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Cuando mueras...


Respira,
cierra los ojos y calma tus latidos.
Siéntete,
y no olvides por qué respiras.
Grita.
Agoniza
Sácalo fuera,
pero jamás dejes de sentir.
El miedo nos rodea,
si,
tus cuerdas tiemblan y no aciertan, tono,
tus líneas están quebradas y no perfilan, dibujo.
Tus movimientos se estancaron, pero quieren ser más.

Olvidaste sentirte lleno por tu propio ser,
te dormiste.

Es hora de aprender a vivir.
No pienses.
Despierta y jamás vuelvas a dormir.

No quieras acabar aquí,
no mires la vías, los humos o los puntos altos.

Lánzate, a respirar.

No olvides nunca lo que leíste de sus cartas:

"Cuando mueras, estarás más vivo que nunca porque estarás repleto de eternidades"

Hg.